El aval de nuestro antiguos alumnos: Javier

Javier Osorio Velduque. 2003-2018 Grado en ADE en la ULPGC (doble titulación con la FH Kiel de Alemania a través de Erasmus+). Máster en Finanzas en la Université Paris-Dauphine

¿Qué haces en la actualidad?

En estos momentos me encuentro en un año de prácticas (en Francia lo llaman “année de césure”). Hago prácticas de unos 6 meses en auditoría en Ernst & Young en París, y en marzo haré unas prácticas de otros 6 meses en Fusiones y Adquisiciones en Barber Hauler Capital Advisers. Cuando las termine, entraré en el último año del máster, que es más especializado.

¿Cómo recuerdas tu paso por el LFIGC?

Tengo un recuerdo muy bonito de mi paso por el liceo, especialmente de los años de BachiBac. En mi promoción éramos pocos alumnos y la mayoría nos conocíamos desde los 3 años, y también llevábamos mucho tiempo con los profesores y demás trabajadores del colegio, así que éramos muy cercanos. Creo que es una gran ventaja, ya que se forman vínculos muy especiales entre las personas. Al fin y al cabo, lo que se recuerda con más cariño son las horas de recreo, comedor, actividades y risas en clase.

¿Cómo dirías que te ha ayudado el LFIGC en el desarrollo de tu carrera profesional?

De muchas maneras. Para empezar, acabar la etapa escolar con un gran nivel de francés e inglés abre muchas puertas. De hecho, es gracias a ello que estoy estudiando y trabajando en Francia, pero también es lo que me ha permitido moverme con soltura por toda Europa e incluso aprender otros idiomas como el alemán, gracias a la metodología y la costumbre que me proporcionaron. El nivel de la educación es muy bueno, con profesores que no solo son expertos en lo suyo, sino que también transmiten muy bien y están muy involucrados en el aprendizaje de los alumnos, haciendo seguimientos muy de cerca, pero al mismo tiempo dando mucha autonomía, lo cual se agradece más tarde a la hora de enfrentarse a problemáticas nuevas. Por ejemplo, desde que salí del liceo me he sentido muy cómodo en todo lo que tiene que ver con las matemáticas, ya que privilegiaron el aprender entendiendo por encima de la simple memorización de fórmulas y casos.

Y, a nivel personal, ¿cómo te ha marcado el LFIGC a la hora de formarte como persona, o incluso en tu manera de ver el mundo?

El modelo laico y la cantidad de nacionalidades distintas del liceo me han ayudado no solo a ser abierto y respetuoso, sino a ser curioso e interesarme por la manera de ver el mundo de mis compañeros. Como dije antes, este ambiente en el día a día da mucha facilidad para desenvolverse en cualquier ámbito y abre muchas puertas porque te quita el miedo de salir de tu círculo. Del mismo modo, al tratarse de un establecimiento relativamente pequeño, en el que ves diariamente las mismas caras, te ves empujado de cierta manera a ser una buena persona y a llevarte bien con la gente, desarrollando así tus dotes sociales.

¿Mantienes contactos de tu etapa del LFIGC, o sigues al tanto del centro?

¡Por supuesto! Mis amigos de clase y yo nos reunimos varias veces al año, cuando coincidimos en la isla por navidad, verano, etc. Nunca faltan las risas recordando episodios graciosos en el colegio. Incluso con compañeros de otras promociones, con los que me cruzo de vez en cuando y con los que me llevo muy bien.

¿Por qué recomendarías el LFIGC a las familias para escoger el centro a la hora de educar a sus hijos?
Porque lo agradecerán en el futuro cuando vean que no tienen ningún problema para entrar en la universidad que quieran o vivir en casi cualquier país del mundo, porque saldrán muy preparados académica y personalmente y porque se llevarán amigos para toda la vida.


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