Silvia López Santana: “El Lycée me ha preparado para enfrentarme al mundo real”

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Hace sólo dos años que se subió a la pasarela por vez primera. Hasta entonces, los pasillos del Lycée français international de Gran Canaria habían sido su único escenario. Nuestra alumna, Silvia López Santana, de 16 años, cursa 2º BachiBac y hace unas semanas sorprendió a toda la comunidad educativa apareciendo en la portada del diario británico ‘The Times’. Todavía no se lo cree, pero su nombre ya se escucha en Londres o Berlín, unos lugares en los que se ha desenvuelto sin problemas gracias al manejo de la lengua francesa y donde ha sorprendido incluso a nativos por su nivel de inglés.

Nos cuenta su experiencia y en qué le ha ayudado la formación internacional y en valores que le aporta nuestro proyecto educativo en el Lycée.

¿Cómo has visto tú misma que te han servido los idiomas en tu carrera como modelo?

Es indudadable que los idiomas son fundamentales para moverse y desenvolverse con facilidad y soltura, al menos hoy en día. Por supuesto, me ha sido de muchísima ayuda el inglés, y me he dado cuenta de que realmente tenemos, en el Liceo, un nivel muy alto, que sorprende incluso a los nativos. Pero además, en el mundo de la moda trabaja una gran cantidad de gente francófona, por lo que pude comunicarme en francés, y sin lugar a duda fue un punto a mi favor, no solo a la hora de moverme o pedir ayuda, sino en los castings, en los que hablar el idioma del diseñador favorece mucho a la modelo.

Además, aparte de para el trabajo en sí, los idiomas me permitieron conocer a mucha gente, desde compañer@s de piso hasta a gente de la calle, pasando por maquilladores/as, peluquer@s…

¿Qué valores humanos hacen falta para moverse en este mundo?

En el mundo de la moda hay una serie de cosas que hay que tener siempre en cuenta, especialmente cuando lo compaginas con los estudios. Por un lado, hace falta ser constante, independiente y estar muy bien organizado. Es un trabajo en el que se viaja con frecuencia y siempre se debe estar en forma, por tanto es fundamental organizar el tiempo de manera que puedas estudiar, hacer deporte y preparar comida saludable y equilibrada en el mismo día. Pienso que es interesante crearse una rutina.

A nivel social, es importante ser amable, educado y predispuesto a ayudar, así como fuerte mentalmente, ya que te ves expuesto a mucha presión, estrés, y, en muchas ocasiones, comentarios negativos por parte de otr@s modelos o trabajadores del sector de la moda (diseñadores, estilistas, directores de casting…). Por tanto, hay que trabajarse mucho la seguridad en uno mismo.

¿Crees que el colegio y tu familia han contribuido a que estos valores fueran fuertes?

En el colegio he aprendido desde pequeña a ser independiente, haciendo ejercicios de autonomía los primeros años, y grandes trabajos de desarrollo con el transcurrir de los cursos. Tenemos la oportunidad de aprender a “buscarnos la vida” mediante distintas actividades, y esto repercute mucho en el día a día. Además, noto una clara progresión de la seguridad en mí misma a medida que han ido pasando los años, con ejercicios como las exposiciones orales, por ejemplo, que han pasado de ser mi peor pesadilla a una cosa más de las que me gustan.

Al comenzar esta nueva experiencia, sorprendente hasta para mí, tanto el equipo pedagógico como el administrativo han demostrado que no solo apoyan a los alumnos en lo estrictamente escolar, sino también en toda actividad externa en la que los alumnos puedan desarrollarse como personas, especialmente cuando pueden poner en práctica lo aprendido durante años.

Por otra parte, es bien sabido que lo principal y lo esencial de cada persona viene aprendido de casa, y, una vez más, mi madre ha tenido un papel protagonista en esta labor. Ella me ha inculcado valores que considero infalibles como el respeto, el saber estar, la amabilidad, la simpatía, las ganas de ayudar, la elegancia o los buenos modales.

Me siento muy agradecida en este sentido, porque siento que entre lo que he aprendido en el colegio y lo que me han enseñado en casa, soy una persona preparada para vivir en “el mundo real”.

¿Cuál es tu perspectiva de futuro?

Evidentemente, me encantaría que mi carrera como modelo prosperase, hasta un punto en el que pueda vivir de ello. Sin embargo, al contrario de lo que mucha gente piensa, ese no es mi objetivo principal, ni mi mayor sueño. Mi intención es irme a Francia a estudiar Psicología y alguna especificidad de esta materia (que aún no tengo clara), para tener una carrera y sentirme, de alguna manera, respaldada por ella, ya que el modelaje tiene, por lo general, una vida muy corta.

¿Crees que el francés abre puertas en un mundo en el que la mayoría habla inglés?

No lo parece, pero un gran número de personas hablan francés, independientemente de su nacionalidad, y especialmente en el mundo de la moda. Por tanto, es obvio que considero que es un idioma de mucha ayuda a la hora de comunicarse. No puedo permitirme decir que ninguna lengua sea inútil, puesto que el saber es poder; pero sí puedo decir que, en la sociedad actual, europea y global, son muy importantes el inglés, el francés y el español.

Los inicios
De pequeña, siempre me interesó la moda, pero sin más, ni siquiera consideraba como posibilidad el ser modelo. Sin embargo, un día me surgió la oportunidad de hacer un desfile y la aproveché. A raíz de ese, participé en otros dos, pero aún no era nada serio. Y entonces, manifesté en mi casa la idea de “profesionalizarlo”, y mi madre me propuso buscar una agencia de modelos. Entonces nos pusimos en contacto con una, y hasta el día de hoy, son ellos los que llevan mi trabajo.

El salto de Gran Canaria a Londres
Empecé a “ser modelo” (aún me cuesta decirlo, porque me parece increíble) a los 14 años recién cumplidos. Hacía algún que otro desfile de vez en cuando, y a veces, sesiones de fotos. Pero desde que empecé, siempre me lo tomé muy en serio. Trabajé duro hasta llegar a las medidas requeridas, haciendo deporte y comiendo mejor, y lo conseguí. Por tanto, con mi altura y mi cuerpo, ya era apta para participar en desfiles internacionales, excepto por la edad. Justo antes de cumplir los 16 desfilé en la Berlin Fashion Week; y después de cumplirlos, me propusieron ir a la de Londres. Sin duda, acepté la propuesta, era un gran salto. Me fui sin nada cerrado, dejando las clases por más de una semana y sin confirmación de que fuera a hacer ningún desfile. Pero decidí tomar ese riesgo, porque pensé que merecería la pena, y así fue.

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