Unas prácticas muy prácticas

Publicado en: Curso 2020/21, Noticias 0

Antes incluso de la apertura de plazas para las prácticas externas del cuarto y último curso de Lenguas Modernas, yo ya había decidido dónde hacerlas: al parecer, quince años estudiando en el Liceo Francés no eran suficientes. Tras finalizar todos los trámites para el convenio con la universidad, acordé con mi tutora un horario flexible para ayudar a distintos profesores en varios niveles de secundaria en las asignaturas de los idiomas impartidos (español, inglés y francés). Aunque llevaba tiempo sin estudiar francés (puesto que no entra en el itinerario de mi grado universitario) me adapté rápidamente.

Desde las ocho y media hasta las cuatro de la tarde, los profesores entran y salen de la sala del personal corriendo de clase en clase mientras hablan sobre futuros proyectos, actividades y criterios de evaluación en cualquiera de los tres idiomas que uno oye en la sala. En mi vida había visto algo así, cambiando constantemente del inglés al francés, del francés al español, y de nuevo del español al inglés en la pausa de media mañana, a la hora del almuerzo o en alguna hora libre. Al mismo tiempo, el personal de limpieza y mantenimiento recorren los pasillos de un lado a otro, los vigilantes se encargan de que los alumnos no infrinjan el protocolo de seguridad para prevenir contagios y en secretaría y gestión están atareados con toda clase de trámites necesarios para mantener el centro vivo. Ni siquiera los alumnos en prácticas nos libramos del trabajo duro.

Durante los dos meses en el LFIGC, los profesores se mostraron más que dispuestos a ofrecerme oportunidades para poner en práctica mis conocimientos, desde clases de inglés a alumnos de 6e hasta talleres introductorios de chino mandarín. Para la distancia social, la mayoría de cursos han sido separados en dos grupos y permanecen en un solo aula – aquella asignada a cada grupo. En todas las asignaturas abundan los medios digitales, desde Google Classroom hasta los manuales digitales de Santillana. Es increíble lo mucho que uno puede exprimir la clase con este tipo de herramientas. Además, el mundo actual exige cierta habilidad con las nuevas tecnologías, ¿y qué mejor manera de asegurarse de que los alumnos adquieran esta habilidad que haciendo uso de la misma en clase?

Los alumnos también trabajan constantemente en equipo – otra habilidad indispensable para el futuro que les espera. No solo ponen esto en práctica con toda clase de actividades en “clases tradicionales” sino que también participan en diversos proyectos organizados a lo largo del curso, ya sea con motivo del Día del Libro haciendo pequeños espectáculos o investigando un tema concreto desde una nueva perspectiva durante la Semana Interdisciplinar. Al fin y al cabo, tanto las letras y humanidades, como las ciencias sociales, tecnológicas o de la salud requieren de un entendimiento previo del contexto general; en otras palabras, para aplicar los conocimientos teóricos, debemos conocer los aspectos más relevantes de la realidad pasada y presente para contribuir al desarrollo humano y social en el futuro.

El ambiente acogedor y la innovación desde el punto de vista pedagógico hicieron de esto una experiencia de lo más enriquecedora, mostrándome tanto los aspectos generales como los detalles que uno pasa por alto cuando habla de docencia y educación. Gracias a estas prácticas, valoro más que nunca la labor docente y he aprendido mucho respecto a esta: la cooperación entre profesores, estrategias para impartir clases o el trato con el alumnado.

Una vez terminadas mis prácticas en el centro, entendí que estos factores y muchos otros no pueden ser ignorados puesto que contribuyen positivamente a una educación de calidad. Estoy convencido de que el trabajo que se está haciendo en el LFIGC está estrechamente ligado a esta educación de calidad de la que hablo: ven la enseñanza en su conjunto, teniendo en cuenta que la mejor manera de enseñar es juntando las piezas del puzle, promoviendo así un espíritu de innovación y de tolerancia tan necesario para ellos en el día de mañana.

Espero tener en el futuro la oportunidad de poner en práctica lo aprendido y seguir esta línea de trabajo en el mundo de la pedagogía, sea donde sea que me encuentre.

Guillermo González Suárez.


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